Shimano, garantía de calidad

La marca nipona es una de las más tradicionales en la fabricación de componentes para bicicletas. Originariamente creada como acerería, fue fundada en 1921 en Osaka, Japón, proporcionando también elementos a deportes muy distintos al ciclismo como la pesca, el piragüismo o el remo. 

Su gran revolución y aportación fue el cambio de método en la fabricación de estos componentes, utilizando el forjado en frío hacia mitad del siglo XX, lo que confería una calidad superior a sus productos. 

Su longevidad es signo de garantía. Si los productores de bicicletas han confiado durante tanto tiempo en su trabajo, por buenos motivos será. Frenos, manetas, cambios, velocidades… ¿quién no ha crecido con una bicicleta con algún componente Shimano? Un clásico, no sin prestar atención a la mejora y la innovación. Así han logrado tantos años de éxito y ventas, pero, sobre todo, de confianza. 

Shimano es uno de los proveedores fundamentales de Rocasanto, lo que la confiere ya de por sí unas prestaciones innegables. Tal es la potencia de la empresa que ha adquirido presencia en el pelotón profesional a través de la co-esponsorización de un equipo World Tour, el Skil-Shimano (ahora Giant-Shimano). 

También ha asumido el patrocinio de los eventos UCI desde los Juegos Olímpicos celebrados en Pekín durante el año 2008. Por ese motivo, desde aquella rúbrica con el entonces presidente de la Unión Ciclista Internacional, Hein Verbruggen, la marca japonesa ha estado presente en todos los Campeonatos del Mundo, no sólo de fondo en carretera, sino en mountain bike, ciclocross o pista, demostrando la versatilidad de una parte ya de la historia del ciclismo. 

Unos logros de los que puede estar muy orgulloso su fundador, Shozaburo Shimano, cuyo hijo, Yoshizo, tomó las riendas de la presidencia como símbolo de la filosofía familiar que ha llevado la empresa desde su fundación, hace casi 100 años. 

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Rocasanto RoadRace WT 56, por sólo 197,95€

Rocasanto ofrece una amplia gama de bicicletas de carretera. Además de su magnífica estética, muy cuidada en todos sus modelos, destaca la calidad de sus componentes, de marcas punteras en su sector como Shimano, KMC o Zoom, entre otros. Ninguna bicicleta pierde detalle, todas tratadas como piezas únicas y pensadas para que quien la disfrute, lo pueda hacer. 

En esta ocasión presentamos la Rocasanto RoadRace WT 56. El color blanco predomina sobre un bonito perfil que contrasta con el gris oscuro de las carreteras al que nos enfrentaremos. ¿Hay una mejor manera de plantar cara al asfalto que retarle con los colores opuestos?

El cuadro, el corazón de la bicicleta, es de aluminio y está rodeado de materiales de máxima calidad. El cambio corre a cargo de Shimano, con el que podremos elegir entre hasta 14 velocidades. Nada quedará fuera de nuestro alcance, ni las cuestas más crueles. Al igual que el cuadro, la horquilla también está fabricada en aluminio. La marca japonesa también nos facilita los platos, coronas y bielas. Toda una garantía. 

Los frenos traseros y delanteros, así como palancas de los mismos, son de Promax, marca taiwanesa de gran prestigio, que también se encarga del manillar, fabricado en acero. Por otra parte, la cadena es de KMC. Las llantas son de nuevo de aluminio y poseen cubiertas americanas de Kenda, 36 radios y 12 milímetros de grosor. 

El sillín tiene acento italiano con la marca Monte Grappa, que evoca a historia de este deporte. Un detalle que hace de ésta una bicicleta ambientada en las grandes gestas. 

¿Cuánto crees que puede costar una bicicleta cuidada al máximo detalle? ¿Te la vas a perder? ¿Y si la puedes conseguir por sólo 197,95€? Una oferta sensacional a través de la que hacerte con una de las bicicletas de carretera más bonitas del mercado. ¡No te arrepentirás! 

 

La técnica del ciclista

Es un tema que en ocasiones pasa de puntillas en la formación del ciclista y no debería. Muchos son los momentos en los que un buen desarrollo técnico nos librará de una caída o, incluso, una lesión. Aunque la gran masa piense que montar en bicicleta es únicamente dar pedales, no deja de ser una creencia errónea. La propia posición en la bicicleta, aspecto trabajado por la biomecánica, nos hará sufrir más o menos cansancio. El trazado, la habilidad, la ubicación y modificación del punto de gravedad, la intuición, el conocimiento teórico y real de los movimientos globales en un pelotón… Demasiados aspectos como para no preocuparnos de ellos.

El aspecto técnico más útil desde el punto de vista de la seguridad del ciclista es la habilidad en la trazada. Estar atento o atenta no es suficiente, ya que en las carreteras, en los caminos o circuitos pueden acontecer varias circunstancias. Entonces tendremos únicamente y como mucho unas décimas de segundo para reaccionar. Si se trata de obstáculo imprevisto, hay que evitar la caída. Como en casi todo, la experiencia previa es fundamental. Frenar en algunos casos es contraproducente y nos puede asegurar más peligros que variar la trayectoria de nuestra bicicleta. Y no sólo es una cuestión de manejo, sino de intuición y rapidez de reflejos.

Por otra parte, es muy bueno cuidar las trazadas, saber cómo encarar una curva. La inercia tomada puede que en ocasiones nos haga saber de antemano si la hemos realizado correctamente o no y si una posible mala decisión nos puede llevar al suelo. Sin olvidar que un giro brusco del manillar nos puede hacer besar el suelo con fatales consecuencias, hay modos de paliar ese error a través de la técnica. 

La tranquilidad de ser un ciclista con un grado alto de habilidad sólo nos permitirá ser más capaces de solventar este tipo de situaciones, pero en ningún caso nos debe dar pie a confiarnos en demasía. El desprecio al peligro es el mayor de ellos. 

Joaquim Rodríguez: el mejor corredor del mundo

Es uno de los ídolos de la actualidad. Pasa por ser uno de los mejores escaladores del pelotón, aunque su mal rendimiento en las etapas contrarreloj le ha restado muchas grandes victorias. Es muy bueno en las clásicas, donde se enfrenta de forma constante con los grandes especialistas, y algunas veces incluso les bate. Ello demuestra que es uno de los ciclistas más completos y polivalentes de la actualidad. Con un poco más de fortuna su amplio palmarés sería todavía mejor. Muy pocos en los últimos tiempos han ganado tanto y de tal calidad en un breve periodo como el suyo. 



Lleva 13 temporadas como profesional, pero ha hecho coincidir su evolución a estrella con sus tres últimas, las que ha estado en las filas del Katusha ruso. Se marchó de Caisse d’Epargne para poder ser líder. Ha sido el hombre clave en muchas victorias de Valverde, del que fue su gran escudero. Magistral fue su actuación en la consecución de la Lieja Bastogne Lieja por parte del murciano.

En cuatro temporadas que lleva en su actual equipo ha logrado tres números uno en la clasificación del Uci World Tour, pudiendo proclamarle el mejor del mundo, algo que en sus anteriores equipos nunca podría haber imaginado. Su carisma es tal que allá por donde va, la afición hace suyos sus primeros puestos. Es un corredor espectacular que ha medido durante un tiempo el gran nivel del ciclismo español.

Es el único junto a Contador y Evans que estando en activo haya subido al podio de las tres grandes. Sólo le falta ganar una, algo que lleva un tiempo mereciendo. Eso y un Mundial, donde la temporada que recientemente ha terminado dio en el poste tras rozar con los dedos el campeonato. Ya logró la medalla de bronce en 2009, año en el que venció Cadel Evans. 

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Alejandro Valverde: diez años de ciclismo en la élite

El ciclista murciano ha sido durante toda una década uno de los mejores del mundo. Ganando en los mejores escenarios y carreras, nadie antes en el ciclismo español había combinado un brillo tan espectacular en todos los terrenos. Quizás sólo Miguel Indurain ha dominado más y mejor, pero dejando de lado a Purito, nadie en el ciclismo mundial de los últimos diez años ha sido capaz de ganar grandes clásicas, medallas en el Mundial o subir al podio de una gran vuelta. Alejandro sí.

Nació en Puerto de las Lumbreras, Murcia, hace 35 años. Comenzó en Kelme tras arrasar en el calendario amateur, donde era conocido como ‘el imbatido’. Su gran cualidad era ese instinto asesino que tanto brillaba por su ausencia en un pelotón en el que tendrían el mando gente como Heras, Beloki o Mancebo, que dedicarían su carrera a las grandes vueltas. También lo haría el recién llegado al pelotón de élite, al que quedaría tiempo para enfrentarse a ellos y pelear las clásicas. Así, subiría al podio en la Vuelta en varias ocasiones dando auténticas lecciones de ciclismo en algunas etapas. Sin embargo, no se haría con la victoria hasta 2009, año en el que evitó tener su típico día malo.

En el Tour entró con buen pie ganando a todo un Lance Armstrong en la alta montaña, pero tuvo que abandonar dos años consecutivos debido a sendas lesiones. En 2007 fue uno de los grandes animadores de los Alpes, pero vio eclipsada su actuación con la irrupción de Contador, que le quitó todo protagonismo. Después ha decepcionado, siendo el Tour su gran espina clavada.

Con el Campeonato del Mundo ha tenido otra relación de amor-odio. Ha acumulado un total de cinco medallas, con tres bronces y dos platas, pero ningún oro. En las clásicas ha ganado dos veces la Lieja Bastogne Lieja y en una la Flecha Valona, además de la Clásica de San Sebastián. Vueltas de una semana tiene, entre otras, Dauphiné Liberé, Volta Catalunya, Vuelta a Burgos o Tour de Romandía, aunque se lo arrebatarían tras su sanción.

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¿Por qué somos ciclistas?

El ciclismo es un deporte duro, un deporte que requiere una larga serie de sacrificios. Muchos de ellos tan difíciles de cumplir como las dietas o seguir saliendo a rodar aún cuando la temperatura y el tiempo no acompañan. Por todo eso y mucho más, mucha gente no entiende cómo me gusta sufrir, disfrutar cada kilómetro como si fuese el último, buscar el límite de mi cuerpo hasta sobrepasarlo, conseguir domar un puerto tras haberle retado con todss mis fuerzas. Es en ese momento cuando entiendes lo que significa ser ciclista.

De alguna forma, el sufrimiento va implícito en nosotros. Si no tienes esa capacidad, es mejor que ni siquiera te enfrentes al reto. Como el enemigo eres tú mismo, debes ser tan fuerte que casi nada pueda con tus ganas de seguir adelante, de cumplir lo que te habías propuesto antes de arrancar con tu bicicleta. La voluntad tiene que ser de hierro, a veces este deporte no es muy agradecido. Es muy duro, muy exigente. ¿Quién mejor que nosotros para saberlo? 

¿Por qué somos ciclistas? Una pregunta muy difícil de contestar. Algunos simplemente porque les gusta el binomio naturaleza-bicicleta, a otros tal vez por el desestrés y la desconexión que supone. Pero seguramente la mayoría no sepamos de primeras por qué nos gusta practicar este maravilloso deporte, el ciclismo. 

¿Qué hay de los que eligen la bicicleta como medio de transporte? Ellos son parte de un gran grupo de gente comprometida con su planeta, con el cuidado de su entorno. Son ciclistas en su mayoría por gusto, otros por necesidad, ya que es un modo de viajar barato y flexible. Para los que dentro de ese grupo de personas tienen la suerte de poder elegir, sería interesante preguntarles: ¿por qué sois ciclistas? Contestarán: por compromiso con unos ideales. 

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Las gafas de un ciclista

Hay mucho que hablar sobre este pequeño y fundamental accesorio. Sólamente la visión es ya un aspecto importantísimo de montar en bicicleta. Dónde trazar una curva, lo que nos viene, lo que dejamos atrás, lo que nos adelanta… Nuestros ojos van a ser muy importantes y nos van a avisar de peligros o accidentes ocasionales. Por todo ello, es muy importante protegerlos de forma adecuada.

Hay muchos modelos y variedad de gafas. Es un buen ejercicio dedicarle tiempo a la elección de las mismas. No es positivo hacerlo únicamente por estética, ya que la calidad del cristal o los ángulos de visión que permite, además de la comodidad y fijación que podamos conseguir a través de ella, van a ser aspectos bastante más importantes desde un punto de vista práctico. Existen modelos muy atractivos, pero que tienen defecto en un aspecto fundamental como es la protección total del globo ocular. Cuando olvidamos la función principal de un componente, estamos cometiendo un grave error.

Las gafas son un aliado para proteger nuestros ojos, no hay que olvidarlo. Es su función principal, no la estética, un añadido de marketing que los fabricantes han tenido en cuenta para mejorar ventas. Unas gafas deben servir para evitar motas de polvo en el ambiente, tierra que el viento o algún vehículo a motor pueda haber desprendido, insectos, lluvia o barro que puedan interferir en nuestro camino o simplemente el viento, a veces muy molesto, sobre todo para personas con alta sensibilidad ocular… Entre otros.  

La calidad del cristal sí es importante. No únicamente por motivos que faciliten la propia visión, sino pensando en posibles caídas de las mismas al suelo. La resistencia de los materiales de los que estén compuestas serán clave. Interesan unas buenas gafas, a la larga saldrá más barato. Las buenas gafas durarán años. 

Puertos de montaña: el gigante para el ciclista

Antes de comenzar una ascensión, las moles montañosas aparecen ante nuestros ojos como un gigante invencible, como una fiera que nunca lograremos domar. Tras kilómetros y kilómetros de sufrimiento, cuando alcanzamos la cima, no hay una sensación igual. Un solo ciclista ha podido con los elementos, todos en contra, como la gravedad, el cansancio, a veces la soledad, el duelo psicológico con uno mismo… El ciclista casi siempre gana a la montaña, casi siempre vence en el cuerpo a cuerpo por muy inferior que sea. 

Hay ocasiones en las que no hay más remedio que echar pie a tierra, buscar ese golpe de aire que nos dé la energía suficiente para completar nuestro desafío. Hablamos de grandes puertos, con carreteras retorcidas sobre laderas que dan auténtico pavor y vértigo. En esas eternas subidas hay mucho que contar, muchas penurias que atravesar. Los vaivenes del ánimo, lo despacio que pasan los kilómetros, lo largo que parecen los metros. 

En una ascensión larga da tiempo a todo tipo de sensaciones. Incluso los hay que te pillan a destiempo y comienzas cruzado, sin ánimo, sin fuerzas, y que después de un buen rato de pedalear con dudas te permite alzarte sobre los pedales con ánimos renovados, como si nada hubiese pasado, como si fuese otro día y otras piernas las que te hiciesen avanzar.

Romper a sudar es una muy buena sensación y hasta que se llega a ese punto se sufre, se duda y parece que nos frenamos. Por esta y otras razones nunca debemos rendirnos ante una gran montaña. Más despacio, más deprisa, la cima está a nuestro alcance. Hoy en día las bicicletas tienen desarrollos que nos permiten ascender por casi cualquier sitio. Los puertos de montaña tienen los días contados gracias a nuestro látigo, con el que mitigamos a los grandes gigantes que nos asustan. 

El falso equilibrio de la Vuelta

Diversos medios ya facilitan información sobre el 90% de las etapas que compondrán el mapa de la próxima Vuelta a España, la edición 2014 de una carrera en claro auge y que despierta un gran interés en el aficionado no sólo a nivel nacional, sino internacional. 

El diseño general, sin entrar en demasiado detalle sobre recorridos intermedios, ya que no se conocen, repite la fórmula de años anteriores, aunque reduciendo el número de finales en alto, que oscilará entre 8 y 9 (Cumbres Verdes, en Jaén; Valdelinares, en Teruel; San Miguel de Aralar, en Navarra; Camperona, en León; Lagos de Covadonga y Lagos de Somiedo, en Asturias y Monte Castrove y Ancares en Galicia). 

Vuelven las etapas para el sprint, aunque sin excesos, y se recupera el antiguo número de contrarrelojes, tres, aunque dos de ellas apenas superen los 10 kilómetros de duración. En un esfuerzo tan corto los escaladores se pueden defender muy bien, por lo que ese supuesto equilibrio no es más que un titular oportunista. 

Seguirá siendo terreno claro para hombres que vayan bien cuesta arriba: Purito, Valverde, Contador, Quintana… como las pasadas ediciones de la Vuelta y casi todas las grandes vueltas exhibidas en los últimos tiempos. Habrá mucha montaña, concentrada casi siempre en el final de las etapas. La etapa reina, en cambio, será de aúpa, con tres grandes puertos y meta en la ya conocida Farrapona, en Somiedo. Vendrá precededida de otra etapa dura en los Lagos de Covadonga, aunque sin un recorrido excesivamente difícil. 

Las novedades vienen de nuevo de lado de las llegadas en alto. Se estrenarán cuatro, destacando la de San Miguel de Aralar, que asciende sobre cemento hasta la cima del Santuario. Nunca antes se había ascendido por esta vertiente. La Camperona es el otro escenario desconocido para el ciclismo profesional. Es un puerto del que ya se habló hace más de una década como «el hijo del Angliru», ya que sus rampas, dicen, parecen las del coloso asturiano. 

Cumbres Verdes, en Granada, es otra subida de gran dureza y nueva en la Vuelta, aunque ya conocida por la Vuelta Andalucía. Por otra parte, se vuelve a ascender Valdelinares, un clásico de la Vuelta Aragón, pero abandonado desde 2005 por la ronda española. Castrove es un puerto que nunca ha recibido la meta, pero que fue atravesado por la contrarreloj de Pontevedra en la que Contador, Purito y Froome ajustaron sus cuentas con el crono. 

El broche de oro lo pondrá la durísima subida a Ancares, que parece en esta ocasión se ascenderá por su variante más difícil, la que atraviesa la aldea de Pan do Zarco. De ahí a Santiago de Compostela para cerrar una Vuelta que promete ser de nuevo un espectáculo de primera. Pero para escaladores. 

Consejos cicloturistas: la importancia de la ropa

Es momento de comenzar la temporada. Las marchas, las salidas con la grupeta y las carreras están cada vez más próximas y ya no hay mucho margen para empezar a rodar. Pero tenemos un problema: el frío. Como no es cuestión de soportar un constipado continuo, habrá que elegir la ropa adecuada, adaptada al tiempo con el que amanezca cada día. Sin descuidarnos, ya que últimamente la meteorología ofrece cambios repentinos y bruscos de temperatura y clima de un día para otro. 

Es importante tener en cuenta cosas evidentes, que precisamente por serlo, tendemos a dejarlas de lado. Pequeños detalles como que la bicicleta en marcha conlleva el aumento del viento relativo -el que nosotros sentimos-. Importante proteger la zona del cuello para evitar enfriamientos en la garganta, y el pecho. 

Otro hecho que tener en cuenta es la humedad. Si la lluvia nos pilla de imprevisto, es conveniente cambiarla por ropa seca en cuanto tengamos ocasión. Como siempre, prevenir es curar y debemos informarnos de posibles chubascos y llevar con nosotros bien ropa de cambio o un buen chubasquero que nos aísle de problemas con el agua en nuestro cuerpo. 

El sudor es otro factor a cuidar. La elevada temperatura del cuerpo en pleno esfuerzo nos pide que le liberemos de ropa. ¿Por qué? Para que una vez paremos podamos aportarle calor y evitar los cambios bruscos. En realidad, esto último debería ser una de las consignas básicas antes de salir. 

El sol en épocas cálidas es otro elemento que juega su papel. Los colores oscuros en las prendas tienden a acumular mayor calor, por lo que lo recomendable sería optar por una indumentaria basada en tonos suaves. Más adelante hablaremos de cómo protegernos y qué ropa nos ayuda de forma más efectiva a protegernos del astro rey. De momento, nos centramos en la época invernal, que la primavera y el verano ya llegarán. 

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