¿Acierta Contador siguiendo en el ciclismo?

Es un corredor único, irrepetible, que quisiéramos tener todos los aficionados corriendo hasta los 90 años. Pero, ¿es realmente un acierto para él? En lo económico sin duda que lo será, pues ficha por un proyecto que da de baja a Fabian Cancellara y le firma a él. Pero, ¿y en lo deportivo? ¿Qué tiene que ganar? ¿Pierde resonancia al haber anunciado su retirada y haber reculado después? ¿Debería haberse retirado en un momento álgido? 

Planteado esto, comenzamos por tener el máximo respeto por las decisiones de un campeón que hacía tiempo no se veía en ciclismo. Un hombre capaz de hacer perder la carrera a cualquiera, pese a no ganar él, como sucedió en la etapa de Formigal de la pasada Vuelta. No por previsible, sus ofensivas son controlables. Es el más listo de la clase, el mejor en visión de carrera. Otra cuestión son sus piernas, que ya no responden como antes. Por lo menos en los dos últimos años.

Vencedor de las tres grandes en varias ocasiones (siete oficiales, nueve oficiosas), quizás debería olvidarse de un exigente Tour de Francia y centrarse en las otras dos pruebas de tres semanas. Es capaz, si llega con la preparación adecuada, de volver a conquistar ambas el mismo año. Sin embargo, al fichar por un nuevo equipo, el patrón querrá lucirle en plenas facultades en el Tour, el mayor escaparate del mundo. Algo entendible.

Le falta hacer algo en las clásicas. Es otro punto que quizás deba explorar. Es cierto que ya no tiene la explosividad de antaño, aunque sí que su visión puede darle buen rédito. Tiene carreras como Lombardía o Lieja en las piernas si se conjugan varios factores. Pero parece que de nuevo no serán sus objetivos. Como en 2016, el Tour y la Vuelta vuelven a estar en su camino. Buenos objetivos, no cabe duda, pese a que en Francia existe la duda de si podrá estar al nivel físico de Froome y Quintana, los dos grandes contendientes para esta próxima edición. Él puede jugar a hacerles perder la carrera, a atacarles en lugares insospechados, cierto. Pero ¿para ganar? Eso sí, Alberto, si no ganas, danos un buen espectáculo.

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