Barcelona: Bunkers del Carmel en bicicleta

La ciudad condal es un filón para el ciclista urbano. El alquiler de bicicletas funciona estupendamente, no sólo a nivel de organización, sino que su uso ha calado hondo. No es raro ver a muchas personas vestidas de traje desplazarse sobre dos ruedas. La ciudad está pensada para rodar por sus calles en bici. El respeto por este medio de transporte es casi total. Si a eso le unimos que en sus montañas hay muchos atractivos, Barcelona es una ciudad impresionante para el cicloturista. 

Las cuestas del noroeste de la ciudad tienen varios nombres propios. El más conocido es Montjuic, que se encuentra independiente del resto de montañas. Tibidabo puede ser la más conocida, con mucha tradición y varios accesos asfaltados. Largos, más empinados, menos y con acceso rápido desde la capital. Nos centraremos esta vez en la subida que lleva primero al parc Güell. Las obras de Dalí se agolpan allí, con las salamandras y sus colores dando vida a todo este rincón que se eleva sobre la urbe y con el mar al fondo.

Las rampas hasta el parking no son muy elevadas, si bien se mantienen entre el 6 y el 7%. Pasada la entrada principal al parque, la rampa aumenta hasta llegar a un cruce a la derecha. Aquí el camino más común suele ser el que sube por una escalinata, pero como es lógico para la bicicleta, daremos algo más de vuelta. La carretera llega hasta una pequeña barriada que está bien subida a la montaña, con casas que tienen vistas magníficas. De ahí a los Bunkers no hay mucho.

Arriba hay piedras, muretes y barandillas sobre las que ver amanecer, atardecer o simplemente degustar la vista. La bicicleta puede quedar aparcada, el descanso de las piernas queda compensada con un gran premio. Recomendable subir unos refrescos para disfrutar de la tranquilidad que da la distancia y la perspectiva.

Más fotos 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *