Bradley Wiggins y la transformación del ciclismo

Cuando Wiggins cambió la pista por la carretera nadie apostaba por que este ciclista británico lograse lo que a la postre lograría. Era un gran contrarrelojista, buen rodador, pero la montaña se convertía en un problema, en un escenario imposible de controlar para un ciclista como él. Al llega al Team Sky en el año 2010 todo cambió. Los sistemas de entrenamiento, los objetivos, la ambición, la mentalidad, los materiales y, sobre todo, la forma de afrontar las carreras. 

rocasanto

Sin ninguna duda, cambiaron los resultados. Sin tener mucha suerte en dicha temporada, sí que se vieron avances en la siguiente, en 2011. Fue el año del cambio, en el que Sky comenzó a ser realmente consciente del papel que el ciclismo le tenía reservado. En su primera temporada había fichado corredores que sí, tenían cierto potencial, pero sin victorias de la relevancia que después lograrían.

Un tercer puesto en la París-Niza presagiaba que se iba a dar un paso hacia delante en las vueltas por etapas. Aprovechar las distancias de la crono para resistir en montaña era un ciclismo que ya resultaba antiguo, extinto, con una pléyade de escaladores medios que ocupaban buenos puestos con el cronómetro. Sin ir más lejos, ese mismo año el Tour sería para Cadel Evans, solvente en todos los terrenos, destacado en ninguno.

Vuelta Suiza 2014 - et 1 - Bradley Wiggins

Así sucedería en la Dauphiné, donde tomaría el liderato en la contrarreloj larga y ya no abandonaría, pese a la montaña, el jersey amarillo hasta la conclusión. En julio iba a ser justo al contrario, con la contrarreloj al final y siendo la única larga del recorrido. Una inoportuna caída le mandaría a casa con la reconstrucción del calendario para ser competitivo en la Vuelta a España.

Aquí el papel no estaría claro. La explosividad de esta carrera y el rendimiento en septiembre serían ambas incógnitas a resolver. Más aún cuando no había pisado el podio de ninguna vuelta de tres semanas hasta la fecha. Sin embargo, actuaría como favorito desde el primer momento. Tras la contrarreloj surgió Froome, un gregario con un rendimiento espectacular. La fórmula no sólo funcionaba a nivel de líderes, sino que el resto de integrantes del equipo tenía un nivel bastante bueno.

En la gallega subida a la Manzaneda se vio al mejor Wiggins, acompañado en todo momento por su delfín, Froome. No había duda de que el maillot rojo era el gran favorito para vencer la Vuelta. Sólo un puerto como el Angliru, demasiado duro para el británico, dejó fuera de juego a Sky. Cobo sería un escollo imposible para ellos. Pero el aviso estaba dado, con Froome y Wiggins en el podio final de Madrid. Sí se podía, el sistema funcionaba. A poco que hubiera habido una segunda contrarreloj, el triunfo nunca se les hubiese escapado.

Trentino 2014 - Wiggins

Remataría esa temporada con el segundo puesto en el Mundial de contrarreloj, una especialidad en la que dominaba. La duda de la montaña quedaba poco a poco resuelta, con resultado favorable. Todo se encaminaba a un buen 2012, más aún viendo el recorrido que ASO preparaba para la Grande Bouclé. El cálculo era sencillo: dos cronos largas, superioridad manifiesta en ellas y una gran ventaja obtenida. El equipo en la mejor forma para controlar la montaña y, si no hay grandes desfallecimientos, no hay terreno matemático para asaltar el amarillo. Por tanto, ciclismo control, de cálculo, de control. Así fue el Tour 2012, bloqueado por la estrategia infalible de los británicos.

El equipo negro tenía claro qué hacer y cómo hacerlo. Ni siquiera un insurrecto como Nibali ni la guerra intestina entre Wiggins y Froome podía arrebatar al primero el primer entorchado para un británico en la carrera, lo que disparó la fama del ciclismo en Gran Bretaña y los países de habla inglesa, siguiendo los pasos de Evans, ganador en 2011.

Ese tipo de ciclismo se ha instaurado desde entonces en el equipo, con Froome siguiendo los pasos de Bradley y el equipo utilizado como forma de bloqueo a los enemigos. Quizás una mala noticia para el espectador, ávido de fallos tácticos que den emoción a las etapas, pero muy buena para unos directores que conservan un plantel casi inigualable. Si a eso se le añade el poder económico de Sky, el dominio sobre la carretera incluso con corredores de la segunda fila del equipo es manifiesto.

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