Ciclista, respeta

Somos el débil de la carretera, eso es un hecho que nos deja en inferioridad ante los vehículos con grandes (y rocosas) carrocerías. El respeto al ciclista es más necesario debido a que el peligro hacia el conductor de la bicicleta es más evidente que para el de los coches, camiones o autobuses. Sin embargo, para pedir respeto, primero hay que saber respetar y cumplir con las obligaciones que tráfico, como vehículo, te exige. En primer lugar, respetar las normas de circulación.

No sucede una, sino decenas de veces, ver a un ciclista saltarse un paso de cebra o una intersección de forma sigilosa. Si aceptamos las reglas del juego por las que la bicicleta es un vehículo como cualquier otro, debemos tener en cuenta los semáforos, pintura y señales de circulación. Lógicamente, hay que protegerse ante compañeros de vía mucho más poderosos y en ciertas circunstancias el código no es tan estricto. Por ejemplo, en adelantamientos, ya que lo normal es que la bicicleta sea la adelantada.

En cambio, también hay que respetar los lugares destinados a los peatones, como aceras o pasos de cebra. También las líneas de «stop» o los «ceda el paso». En definitiva, ser un vehículo más, con sus derechos, por supuesto, pero a su vez cumpliendo con sus obligaciones. Sólo así se respetará más a los ciclistas por parte de los conductores. O al menos nadie podría argumentar que somos los primeros en no cumplir con el código de circulación cuando solicitemos que se practique la norma de adelantamiento de un metro y medio, por ejemplo.

Las autoridades también deberían recordar estos puntos y hacerlo más patente en medios de comunicación de gran alcance como la televisión para evitar ser España el país con mayor número de atropellos mortales a ciclistas de la Unión Europea. Todo es poco por evitar también a toda costa que los usuarios de la bicicleta eviten practicar ciclismo y realizar traslados por carretera con un medio de transporte limpio y barato. Como se ha podido comprobar en alguna capital europea recientemente, no nos podemos permitir cambiar bicicletas por coches.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *