Cicloturismo en verano

La llegada del calor en la segunda mitad de la primavera es la antesala al crudo verano. Es tiempo de aprovechar ese buen clima intermedio entre las épocas más fría y más cálida, motivo por el cual la mayoría de pruebas cicloturistas aprovecha para tener lugar. Es un buen momento para realizarlas, aunque no por ello haya que dar de lado los meses de julio y agosto, donde una buena hidratación y un buen cuidado de ciertos aspectos nos permitirán practicar ciclismo en época estival. 

El encontronazo con el sol no se debe hacer de forma brusca. Lógicamente, en las horas centrales del día el astro rey castiga sobremanera, por lo que evitando esa exposición extrema, el ciclismo puede coexistir con el calor. Cada organismo tiene unas características propias y es imposible generalizar el remedio para combatir este gran obstáculo, pero sí se pueden aportar algunas claves a tener en cuenta.

La hidratación debe ser constante y elevada, pero siempre de forma homogénea en las dosis, incluso cuando la sed no se hace tan presente. Otra cuestión a estudiar es la exposición al sol. Hay zonas mucho más abiertas, sin ningún recurso de sombra. Esas rutas deben ser evitadas en la medida de lo posible, procurando escoger las mismas que sí permitan ese respiro y descanso ante el sol.

Para evitar cualquier riesgo, conviene recurrir a prendas de colores claros, que atraen una menor masa de calor, y cubrir la cabeza. Y siempre evitar hacer coincidir nuestras horas de salida y llegada con las horas de máximo apogeo y temperaturas altas. Hay que tener en cuenta que comenzando el esfuerzo a primeras horas de la mañana, una vez llegan las horas centrales, nuestro organismo, además de sufrir el cansancio propio del ciclismo, padecerá el castigo del verano y su expresión más cruda.

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