¿Cómo puedo escalar un gran puerto?

Las grandes subidas lo son también por la fama que generan a su alrededor, normalmente un prestigio que cruza las fronteras del deporte y llegan a muchos otros sectores. Por ello sus nombres encarnan algo más que un desafío a nuestro propio cuerpo. Sin embargo, no todo el mundo es capaz de ascender a semejantes monstruos. Angliru, Gamoniteiro o Lagos de Covadonga, en Asturias, Turó l’Homme o Pradell en Cataluña, Veleta o Peña Escrita en Andalucía, Bola del Mundo, en Madrid, etc. Todos son ejemplos de puertos o subidas que a poco que tengamos conocimiento, sabemos que son muy difíciles de abordar. 

En cambio, mucha gente sube con su bicicleta sin necesidad de dedicarse especialmente al ciclismo. ¿Hay algún truco para ascender estos gigantes y poder llegar de forma razonable a la cima? A la primera parte de la frase se debe contestar que sí hay trucos para ascender estos colosos. A la segunda también se podría contestar que sí, aunque con reservas, ya que muchas montañas exigirán un esfuerzo sobrehumano per se, por muy habituados que estemos a este tipo de esfuerzos.

Por una parte, se debe estar en una forma mínima no sólo para subir puertos, sino para montar en bicicleta. Contando con ese postulado, existe un truco que debe ser la llave maestra para llegar a hacer cima en una de estas montañas tan crueles. Se trata de la humildad.

Humildad en el sentido de no regalar un esfuerzo de más en la medida de lo posible, a no ser que sea, por supuesto, por una cuestión de seguridad. Es decir, que el adelantamiento de un coche pueda ser peligroso y debamos acceder a una zona de seguridad donde dicho pase se pueda realizar de una forma segura. Por ejemplo. Sino, es mejor acoplarse al manillar y tener toda la paciencia del mundo, ir guardando fuerzas porque no sabemos si nuestras energías nos darán para completar con holgura toda la subida.

Hablamos normalmente de puertos largos y de que no somos exactamente profesionales del pedal. Por ello, además, se debe ascender con un desarrollo holgado, que nos permita ir sueltos de pedaleo. Lo contrario nos cargaría muscularmente y en caso de no estar debidamente entrenados o acostumbrados a dicho esfuerzo, podría provocarnos lesiones inesperadas. Plato pequeño y jugar con los piñones suele ser lo más recomendable, guardando, si se puede, alguna corona para las rampas más duras.

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Por supuesto, el reconocimiento previo del terreno es algo muy importante, muy obvio. Si no conocemos el puerto no podremos adaptar a sus características nuestro esfuerzo. En las zonas más fáciles (o menos difíciles) no debemos crecernos y debemos guardar fuerzas, las exhibiciones, en todo caso, las realizaremos cuando estemos a punto de coronar (quien pueda, claro).

Existen puertos con grandes rampas. En ellos es importante mantener el equilibrio, una trazada recta para evitar bandazos y sustos (aunque siempre se puede hacer zetas para hacer descender la pendiente como recurso de emergencia) y mucha paciencia. Pensemos que cuando estás dando pedales cada segundo cuenta y parece que no avanzamos, cuando en realidad lo hacemos y mucho. Las velocidades que alcanzan los profesionales no serán en ningún caso las nuestras. En rampas superiores al 10% debemos armarnos de paciencia y seguir el lema: ¡ya llegaré!

Forzar aquí nos podrá hacer perder esas fuerzas que nos permitan coronar. Muchos puertos son largos en su tiempo de subida. Debemos, pues y además, estar bien alimentados. No hay que olvidar el irse alimentando durante la ascensión. Ello nos evitará pájaras y desfallecimientos inesperados, con lo cual no podríamos subir y tendríamos que acabar el intento si no queremos sufrir de más. La alimentación previa también cuenta.

Otro aspecto a tener en cuenta será de nuevo un acto de humildad. Nada pasa si en mis primeras veces en la ascensión de un gran puerto de primera paro a descansar varias veces. No es deshonroso, ni una humillación. Al contrario, puede permitirnos disfrutar de la escalada, darnos ese balón de oxígeno (nunca mejor dicho) clave a la hora de hacer cumbre. El esfuerzo es sano, el sobreesfuerzo nos puede llevar a problemas de salud. Cuidado con el corazón, el músculo más importante en la bicicleta siempre es el cerebro.

Ah, y no debemos olvidar para terminar que los puertos deben ser ascendidos de forma gradual. Enfrentarnos a un Angliru de primeras nos hará seguramente fracasar. Incluso ciclistas entrenados tienen que echar pie a tierra en según qué ascensiones, no vamos a ser ahora nosotros capaces de primeras de subir a lugares tan imposibles.

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