Descenso del Cóndor, adrenalina sobre la bici

La disciplina del Downhill nos ofrece un espectáculo único a los ojos del espectador, presencial o televisivo, pero también una gran colección de sensaciones interiores a la hora de practicarlo. Red Bull ofrece muchas de estas competiciones pensadas para temerarios o aventureros de la experiencia vital. En esta ocasión las bicicletas se trasladan a La Paz, capital de Bolivia. En dicha ciudad tiene lugar el Descenso del Cóndor, un descenso de 400 metros en apenas cuatro minutos de recorrido, lo que arroja una media de 100 metros de desnivel de descenso por cada minuto. Más adrenalina concentrada, imposible. 

Presume de ser el Down Hill más alto del mundo. No le falta razón, ya que se celebra a más de 4.000 metros de altura. No apto para cardiacos, se combinan tramos de toda clase y condición. Desde escaleras a bajada por pura ladera en un ángulo de vértigo que impresiona meramente con verlo desde las cámaras que los corredores llevan en sus máquinas, inimaginable desde el sillín.

Saltos, toboganes, terraplenes, etc. Y lo más milagroso, muy pocos accidentes.

Reportajes de vértigo e impresión que hacen parecer cualquier otro descenso una alfombra cómoda y segura. Ver el circuito con detenimiento y desde fuera de la carrera es simplemente escalofriante. Incluso algún percance, pequeño para el tamaño de los saltos, da una idea del riesgo que se ha de tomar y de la técnica necesaria y extraordinaria que se debe poseer para afrontar estos retos. Sin duda, héroes de la adrenalina y la razón.

Sorprende la frialdad y la poca relevancia que le dan al peligro los propios pilotos. Apenas muestran un mínimo de dudas, ya que ese pequeño margen de confianza puede hacer perder la confianza necesaria para realizar estos descensos tan arriesgados.

Una modalidad muy recomendable para vivir como espectador, un poco menos para realizar desde la bicicleta.

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