El equipo, la belleza del ciclismo

El ciclismo se corre de forma individual, ya que el primero en cruzar la línea de meta siempre es quien se lleva la miel del triunfo, a compartir normalmente con el resto de sus compañeros, que normalmente le habrán ayudado a conseguir su éxito. Y es así, ya que en un pelotón hay muchas circunstancias y detalles que sin equipo serían imposibles de solventar.

Hablamos de líderes de equipo, de aquellos que llenan titulares de prensa y tienen los mejores contratos. Ejemplos hay muchos. En el último año ciclista se recuerdan dos casos muy llamativos como el de Alberto Contador, caído camino de la mística Pra Loup. Por el camino se encontró a dos compañeros que intentaron por todos los medios arreglar su problema técnico, ayudarle en su caída y empujarle a bajar el difícil col de Allos. Fue llamativo aquel día que un compañero suyo, Majka, que, sin opciones de etapa o de hacer una buena clasificación general, fuese por delante de él sin esperar para ayudarle. Es ahí donde se concibe al ciclismo como deporte de equipo, donde todo lo que no pase por ello es digno de crítica o de llamar la atención.

Otro caso muy llamativo fue el que sufrió Chris Froome durante la disputa de la última Vuelta a España. Tras haber dado muy buenas sensaciones en alguna etapa anterior, el ganador del Tour de Francia llegaba a la durísima etapa de Andorra con todas las opciones de ganar la ronda española. Sin embargo, una caída al inicio de la etapa (ver video) le provocó una lesión que más tarde le haría abandonar. Pero, ¿qué hizo el gran campeón? Llegó a meta con lluvia, seis puertos y un ritmo endiablado. A muchos minutos, pero ayudado por su equipo, que le empujó y arropó. Las penas con pan son menos penas.

Un bidón, protección en un lugar privilegiado del pelotón, una barrita energética de más en el momento oportuno, un grito de ánimo, quitar el viento, consejo, un relevo, una motivación… el equipo en ciclismo es más importante de lo que parece. Por no hablar de algunas disciplinas como las cronos por equipos en las que es esencial trabajar en conjunto y buscar el bien común.

Ante esta circunstancia los conjuntos de élite tienden a rodear a sus grandes estrellas de corredores que tengan muy bien asimilada esta función pasajera del ciclista profesional. Unos días en el trono y otros en el barro, ayudando a un compañero que el día de mañana (o de ayer) habrá de proceder a devolver el favor. ¿Por qué un pelotón de 200 ciclistas suele tener más fuerza que un ciclista en solitario? La unión hace que la fuerza de superación y motivación que produce el grupo, el equipo, sea prácticamente imbatible. Cuando se sufre a gusto, se sufre mejor y de una forma más efectiva. De ahí las concentraciones que algunas escuadras como el antiguo CSC de Bjarne Riijs (Carlos Sastre, los Schleck, Cancellara…) realizaban en invierno con actividades poco relacionadas con la bicicleta. Hacer grupo fuera hace fuerza dentro.

Se trata de uno de los valores que menos se reproduce del ciclismo, un deporte en consideración individual, pero tal vez se debiera reparar más en ello. La épica también es la ayuda gregaria a otro compañero, a veces de otro equipo. No hay que olvidar nunca quién te apoya e impulsa, incluso desde fuera de la carretera. Algún ejemplo: Contador es ayudado por Rogers y Sagan tras caerse.

 

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