El falso equilibrio de la Vuelta

Diversos medios ya facilitan información sobre el 90% de las etapas que compondrán el mapa de la próxima Vuelta a España, la edición 2014 de una carrera en claro auge y que despierta un gran interés en el aficionado no sólo a nivel nacional, sino internacional. 

El diseño general, sin entrar en demasiado detalle sobre recorridos intermedios, ya que no se conocen, repite la fórmula de años anteriores, aunque reduciendo el número de finales en alto, que oscilará entre 8 y 9 (Cumbres Verdes, en Jaén; Valdelinares, en Teruel; San Miguel de Aralar, en Navarra; Camperona, en León; Lagos de Covadonga y Lagos de Somiedo, en Asturias y Monte Castrove y Ancares en Galicia). 

Vuelven las etapas para el sprint, aunque sin excesos, y se recupera el antiguo número de contrarrelojes, tres, aunque dos de ellas apenas superen los 10 kilómetros de duración. En un esfuerzo tan corto los escaladores se pueden defender muy bien, por lo que ese supuesto equilibrio no es más que un titular oportunista. 

Seguirá siendo terreno claro para hombres que vayan bien cuesta arriba: Purito, Valverde, Contador, Quintana… como las pasadas ediciones de la Vuelta y casi todas las grandes vueltas exhibidas en los últimos tiempos. Habrá mucha montaña, concentrada casi siempre en el final de las etapas. La etapa reina, en cambio, será de aúpa, con tres grandes puertos y meta en la ya conocida Farrapona, en Somiedo. Vendrá precededida de otra etapa dura en los Lagos de Covadonga, aunque sin un recorrido excesivamente difícil. 

Las novedades vienen de nuevo de lado de las llegadas en alto. Se estrenarán cuatro, destacando la de San Miguel de Aralar, que asciende sobre cemento hasta la cima del Santuario. Nunca antes se había ascendido por esta vertiente. La Camperona es el otro escenario desconocido para el ciclismo profesional. Es un puerto del que ya se habló hace más de una década como «el hijo del Angliru», ya que sus rampas, dicen, parecen las del coloso asturiano. 

Cumbres Verdes, en Granada, es otra subida de gran dureza y nueva en la Vuelta, aunque ya conocida por la Vuelta Andalucía. Por otra parte, se vuelve a ascender Valdelinares, un clásico de la Vuelta Aragón, pero abandonado desde 2005 por la ronda española. Castrove es un puerto que nunca ha recibido la meta, pero que fue atravesado por la contrarreloj de Pontevedra en la que Contador, Purito y Froome ajustaron sus cuentas con el crono. 

El broche de oro lo pondrá la durísima subida a Ancares, que parece en esta ocasión se ascenderá por su variante más difícil, la que atraviesa la aldea de Pan do Zarco. De ahí a Santiago de Compostela para cerrar una Vuelta que promete ser de nuevo un espectáculo de primera. Pero para escaladores. 

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