¿Es puro el cicloturismo de marca?

Si atendemos a la definición de cicloturismo de la RAE, entendemos aquel turismo que se realiza en bicicleta. Por tanto, todo lo que se aleje de ese concepto de disfrutar de paisajes, ciudades y entornos se puede considerar fuera del origen de esta palabra. Entonces, ¿por qué numerosas marchas y organizaciones que se hacen llamar cicloturistas? Quizás por el mero de hecho de ser capaces de atraer a un mayor número de participantes o por pura cuestión propagandística. 

Es un hecho que las marchas que actualmente colman el mercado quieren aprovechar ese tirón que en este momento tiene la bicicleta. Es un mundo que permite mucha libertad y que en un planeta en el que cada vez nos encontramos más aislados/conectados debido a las nuevas tecnologías y las redes sociales, permite poder realizar deporte y disfrutar de la naturaleza de un modo solitario e individual.

La bicicleta también constituye un club social, aunque menos desarrollado aún que otras convenciones y puntos de unión. En cambio, aquí existe otra sensibilidad a explotar y es el prototipo de ciclista profesional «frustrado». Es decir, la persona que no es capaz de alcanzar un nivel competitivo como para llegar a realizarse como ciclista profesional. Muy defendible y plausible, pero no adquiere las cualidades para ser llamado cicloturismo.

Otro grupo de personas busca sus límites por pura convicción, con intento de superar barreras, marcas, incluso dificultades personales. De nuevo cualquiera de ellos es un reto más que legítimo y digno de admiración, pero sigue sin ser una definición del cicloturismo más puro. Para estos casos se puede adjuntar el término ciclodeportistas o, incluso, ciclistas, que ya es un término con suficiente caché como para englobarles.

El cicloturismo va más allá. Es ese ambiente de compartir, de dejarse llevar por las sensaciones, el entorno. Sí, se trata también de llegar más allá, de superarse, desde otra perspectiva menos competitiva y más global, por compartir el momento y las sensaciones, por tener esas historias que contar. El cicloturismo es un concepto tan abierto que entre todas las opciones posibles caben mezclas de todas sus variantes competitivas. Incluso las marchas están aprovechando todas esas corrientes para aunar un número de participantes importante, con gente de todos los ámbitos.

Por todo ello, hay que valorar y premiar el esfuerzo de organizaciones y clubes por organizar múltiples pruebas. Pero sería interesante poder distinguir entre el cicloturismo puro y algunos productos de mercadotecnia que tienen como excusa la bicicleta. Esto trata de mucho más, de sentires y modos de vida.

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