Jaén, el paraíso del cicloturismo

Hablan de Andalucía como aquella tierra del sur que se aleja de las montañas de Madrid, de los Pirineos o, incluso, de la bella cornisa cantábrica. Un error grave, ya que la región andaluza se erige como una de las más montañosas de Europa, con los picos más altos de la península incluidos en sus cordilleras. Por si fuera poco, tiene en su haber la carretera asfaltada más alta de todo el continente, la del Veleta.

Nos vamos a centrar en otra provincia que pasa muy desapercibida para el cicloturismo. Granada, Málaga o, la siempre presente, Sevilla se llevan el gran peso de las visitas de ciclistas de otras comunidades. Sin embargo, Jaén es una de las zonas más bonitas, duras y accesibles del sur. Su enclave permite desplazarse sin demasiado problema e, incluso, combinar rutas con otras provincias con mayores reclamos publicitarios.

Rampas de todos los tipos. Desde los mediáticos y de moda ‘muros’ hasta los puertos largos de pedalada larga y pausada. Asfaltados y no asfaltados, míticos y desconocidos. Rutas de gran belleza, dureza y que van acompañadas de elementos gastronómicos y culturales. Todo en cuesta, para terror de nuestras piernas, las únicas que van a sufrir realmente estos paisajes.

Sierra de la Pandera

La sierra de la Pandera aparece con toda su fuerza sobre la ciudad de Jaén. Es un puerto que no entraña mucha dureza, aunque sí la suficiente como para marcar las piernas del cicloturista. Las vistas, siempre a inmensos olivares, son magníficas. Desde su cima se puede acceder a la conocida ascensión a la base de la Pandera, si bien hay que esquivar la verja y pelear no sólo con la pendiente sino con el asfalto.

Puerto similar en las cercanías es el de la Allanada del Santo. Se trata de una subida solitaria (imagen) que accede a una ermita. Curiosa la procesión que accede a ella. En el entorno de La Guardia, bonito pueblo en el que hacer una parada, está también la subida a las Siete Pilillas, otro puerto largo y tendido que permite dominar el valle.

El rey Almadén

Bonito el otro lado de la sierra, con el pico Almadén dominando y una serie de puertos alrededor. Albánchez, largo, Torres, bonito y corto, y, claro, la subida al pico. Es preciosa, aunque la segunda mitad se realiza sobre tierra, en buen estado. Desde la cima se divisa prácticamente toda la provincia. Se puede realizar un recorrido durísimo que englobe todas estas subidas, muy cercanas a la capital.

Cazorla, uno de los entornos más bonitos

La sierra de Cazorla es otro lugar que entra dentro de esa categoría de lugar conocido a nivel nacional. Tal vez no como se debiera. Una zona preciosa, con montañas de todo tipo y muy extensa, con sierras y montañas por todos lados. Lugares como el Yelmo, un puerto desconocido y que largo y duro bien podría ser tan protagonistas de hazañas como tantos otros en carreras profesionales, ofrecen paisajes únicos, con carreteras que son auténticos museos de belleza.

Todo, por supuesto, para tomárselo con calma y disfrutar del silencio de unas montañas que piden a gritos ser visitadas. Eso sí, un consejo previo: preparad bien las piernas, porque os van a doler.

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