¿Las bicicletas son para el verano?

La obra maestra de Fernando Fernán Gómez estableció una estrecha relación con el mundo de la bicicleta y creó un dicho que ha añadido presencia en el refranero español al ciclismo de forma indirecta. Basándonos en su propuesta, ¿son las bicicletas sólo para verano? De hecho, la época estival es la menos recomendada para realizar deporte al aire libre. ¿Por qué entonces se utilizan las bicicletas en verano más que en otras estaciones? 

En los meses de mayor exposición al sol hay más horas de luz, lo cual facilita estirar el día en ambos sentidos, tanto por la mañana como por la tarde-noche. Levantarse temprano cuesta menos con el buen tiempo, eso es innegable. También ayuda la visibilidad y la estabilidad del tiempo atmosférico, casi siempre calmado y monótono: calor y más calor, sin lluvias o vientos de gran importancia, aunque dependiendo de la zona esto puede ser diferente.

También coincide esta época con las vacaciones de un alto porcentaje de la población activa. Eso hace más fácil encontrar tiempo y energías que en otras fases del año nos complicará en mayor medida cumplir con nuestra afición preferida. Por ello, pese a los inconvenientes, mejor salir con mayor frecuencia en verano.

Pero también se ven bicicletas en invierno, pese a las inclemencias del tiempo y al esfuerzo mental y físico que en ocasiones se debe realizar para tomar parte en una salida. Otoño es espectacular por el paisaje, al igual que la florida primavera. Sus mayores pegas vienen de la mano de los cambios bruscos que son habituales. Tormentas, días pasados por agua, días de niebla, frío ocasional, etc. De todas formas, nadie achaca estas circunstancias para no salir en bicicleta, por lo que bien podemos afirmar que este vehículo o medio de transporte tiene legitimidad para ser utilizado a lo largo de los 365 días del año.

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