MTB y el barro: el gozo

Es invierno y llueve (o nieva). Las temperaturas bajan, hay pocas horas de sol y hace frío. A cualquiera le apetecería quedarse en casa. Pero si tienes una MTB con sus ruedas gordas, y te gusta montar en bici, sabes que son días inigualables. Los caminos se vuelven más blandos, las rutas más complicadas porque requieren más esfuerzo y, sin embargo, las salidas son más divertidas que nunca. ¿Por qué?

Quizás sea por el hecho de disfrutar de la naturaleza en su estado más salvaje, quizás porque nos permite olvidarnos de todo lo que nos preocupa y dedicarnos un rato a lo que de verdad nos gusta, o porque es una forma diferente de hacer deporte. El caso es que, si nos calzamos una ropa adecuada, unas buenas gafas (si no queremos acabar con los ojos llenos de barro) y nos montamos encima de nuestra MTB, ya puede salir el sol (o las nubes) por Antequera, que nosotros bien podemos disfrutar de días inolvidables de bici, de caminos embarrados, de subidas empinadas y de bajadas divertidas.

¿A quién no le gustaba jugar en el campo de pequeño después de un buen chaparrón? Pues el mismo efecto puede deparar una buena ruta por caminos y veredas en este tiempo, ahora que las bicicletas, afortunadamente, ya no deben ser solo para el verano. Ahora que el invierno es tan bueno como cualquier otra época para disfrutar de nuestro hobby favorito, gracias a la tecnología disponible (desde ruedas más gruesas a ropa más adecuada, pasando por suspensiones adaptables o frenos de disco, que no se atascan con el barro), no tenemos excusa para no coger la bici  y salir a ejercitarnos. Además, cuando llegue la primavera y el tiempo invite más, agradeceremos esos kilómetros invernales que harán que la fatiga tarde más en aparecer y que las primeras cuestas no se nos atraganten.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *