¿Podrá Alejandro Valverde con el Giro?

El triunfante ciclista murciano se marca nuevos retos en su carrera. Superada la barrera de los 35 años, el alma máter del Movistar Team, único representante español en la gran categoría World Tour, quiere aterrizar en el Giro de Italia, donde se enfrentará a los más granado del pelotón italiano y a algún otro gran ciclista como el vasco Mikel Landa, futuro parece de ese ciclismo que dejará huérfano Valverde con su retirada (cuando suceda). 

Alejandro quiere probarse en un escenario en el que no es nuevo, pero en el que sí tiene cuentas pendientes. El CONI italiano forzó mucho la situación que terminó con su sanción en 2010, con gran apoyo de los aficionados del país transalpino, que vieron en ello algo equiparable al también exitoso Ivan Basso, sancionado tras la Operación Puerto.

Sin duda es un reto nuevo y que es capaz de asumir todo un tercer clasificado del pasado Tour de Francia. La duda estará en saber si el no haber tomado nunca la salida en la corsa rosa le podrá pasar o no factura en una ronda tan especial y particular. El reto está lanzado y habrá que observar cómo el histórico ciclista intenta plantar pica en Italia, terreno hostil hasta la fecha.

Por su parte y dependiendo de su actuación en mayo, su segundo objetivo serán los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Celebrados cada cuatro temporadas, es una cita que no podía dejar pasar, más aún cuando el Mundial, su otra ambición, pasa por tener un recorrido absolutamente llano y propicio para sprinters. La cita olímpica sí responde a su perfil, con triple ascensión a un puerto de primera y meta tras su descenso. Es sin duda uno de los grandes favoritos. La duda llega en el Tour de Francia, donde un corredor como él nunca sabrá calibrar el esfuerzo y puede que el desgaste le acabe pasando factura en agosto.

Pero todo ello llega tras el Giro, siempre duro, siempre exigente de un plus que se acaba notando el resto del año. Que pregunten sino a Contador y lo que le costó vencer en una carrera en la que partía como favorito único en 2015. Ese es uno de los límites que le faltan a Valverde por conocer. Completo como es él, ha demostrado en numerosas ocasiones que puede con todo tipo de alta montaña. ¿Con la del Giro? Todo es probarse, como hará en mayo, pero con la seguridad de que estará en la pomada, como siempre lo ha estado en todo lo que ha competido.

Alejandro Valverde tiene ante sí la oportunidad de subir al cajón de la tercera grande, el podio y la foto que le faltan. Sumado a una hipotética medalla en Brasil, debería ser el broche de oro a una carrera magnífica, consiguiendo el mejor palmarés que se recuerde en un ciclista profesional en los últimos años, sobre todo en su variedad y tan diverso en disciplinas.

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