Préstamos de bicicletas, la solución más verde

Ha sido noticia recientemente la toma de medidas por parte de las administraciones de varias capitales europeas para reducir la polución sobre sus habitantes. Una contaminación provocada en gran medida por el uso excesivo de los vehículos a motor, cuya utilización sufrió restricciones en las áreas más céntricas de ciudades como París. La bicicleta fue finalmente una de las soluciones propuestas. 

La lástima es que este vehículo que evita tanta carga al aire que después respirarán los ciudadanos sólo sea un recurso de última instancia en lugar de una alternativa favorecida por encima del contaminante coche que colapsa las ciudades. Una bicicleta además apenas ocupa espacio en las carreteras, avanza a una velocidad menor y de una forma menos intimidante y dominante que la de sus compañeros de calzada.

El peatón, de hecho, suele compartir espacios en muchas grandes ciudades con los peatones. Por tanto, un cambio en la ordenación del tráfico y un replanteamiento de los esquemas básicos de transporte harían de las capitales un lugar cómodo, confortable para el conjunto de las personas y saludable, justo todo lo contrario de lo que son en este momento.

Una solución es el alquiler de bicicletas. Sistemas como el implantado en Barcelona son los ideales, con posibilidad de recogida y entrega en distintos puntos. Es lo más adaptado al usuario, que normalmente y con excepción de momentos de ocio, tomará este vehículo como una forma de transporte. En un sistema circular como el que hay instalado en otros lugares, ¿cómo se va a trasladar la gente de un sitio a otro? Es imposible y un modo demagógico de utilizar la bicicleta.

Por eso hay que pensar de una vez por todas qué queremos obtener del uso de la bici. Si realmente es interesante por su escaso coste, ¿por qué no aprovecharlo para limpiar el aire de nuestras ciudades?

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