Puerto Ventana, el Aubisque asturiano

En la frontera entre Asturias y la provincia de León se encuentra este paso natural que no por ser conocido, deja de ser un descubrimiento para todo aquel que se acerca a conocer el paraje. Hablamos del puerto de Ventana, uno de los ascensos más duros del Principado y que sin duda compite con los grandes colosos alpinos o pirenaicos, dada su longitud y lo constante de sus pendientes. Sin embargo, sigue inédito por esta vertiente para el ciclismo profesional, algo a todas luces incomprensible. 

De hecho, aún por su vertiente sur, la más amable, ha sido únicamente transitado en seis ocasiones, casi todas con dirección a algunas subidas de mayor fama en la actualidad. Olvidada su cara norte, la que realmente marca la diferencia y la que ofrece un tipo de puerto desconocido en estas zonas, con rampas duras, constantes, pero nunca excesivas.

Arrancamos en San Martín de Teverga, lugar que a su vez da comienzo a otro de los colosos de la zona, el San Lorenzo. Cerca están la Cobertoria o el Trobaniello, del que hablamos en una entrada anterior. Sin duda, las etapas de montaña que se podrían trazar crearían pavor entre los ciclistas. Para el cicloturista, en cambio, es un paraíso.

Una vez dejamos atrás el pueblo, remontamos algunos repechos de cierta entidad, aunque seguidos de sus correspondientes descansillos, largos, además. Una vez dejamos a un lado el desvío a las cuevas de la Huerta, pasada la localidad de Fresnedo, da comienzo una zona de vértigo. Preciosos desfiladeros, con la carretera escavando claramente en la roca. Por si fuera poco, la pendiente media de los kilómetros se sitúa sobre el 7%, media que no nos abandonará prácticamente hasta el final. Algo a tener en cuenta cuando quedan 13 kilómetros a la cima.

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Una auténtica maravilla. El trazado, una vez deja de lado esas paredes rocosas espectaculares, se adentra en la montaña de forma definitiva. Un recorrido de auténtica alta montaña, con un paisaje espectacular en todo momento y curvas que aportan mayor sensación de dureza. Si descendemos por esta misma cara, cuidado. Pasamos la localidad de Páramo y a partir de aquí no hay tregua. Parece que no, pero el puerto se hace largo. Parece que no, pero el puerto agarra y el trazado ayuda a tener una idea incluso de una mayor dureza de la que en final es.

Ver perfil de la ascensión

Pasado el kilómetro más duro de ascensión, a tres de coronar, se intuye la cima. Aunque nunca parece querer llegar. El pico Ubiña nos acompaña en todo momento, en esta ocasión repleto de nieve. Una maravilla que podremos contemplar también desde la cima, donde será más seguro parar. El último tramo nos acompaña también con la vista de la conexión del Trobaniello, aunque dicho tránsito es recomendable más para MTB. Arriba nos esperan las vistas hacia la otra vertiente, espectacular en días claros. Hemos superado un coloso a la altura de todo un Aubisque francés.

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