Ruta cicloturista por Madrid (I): al este de la capital

Madrid tiene un problema para la práctica del cicloturismo: el tráfico. No sólo eso, sino que la conformación de las carreteras dificulta en gran medida al ciclista salir o entrar a los grandes núcleos urbanos. El desarrollo de las autopistas ha dejado cercados a la mayoría de los municipios importantes. Por ello es difícil encontrar zonas en las que convivir en la distancia con tanto automóvil. Una de ellas es el llamado Corredor del Henares, al este de Madrid. 

Salimos de Alcobendas, aunque también podríamos hacerlo desde San Sebastián de los Reyes. La oferta de Cercanías nos ofrece poder desplazarnos en tren hasta estos municipios desde casi cualquier lugar de la Comunidad. Una vez ahí arrancamos con destino Algete, aunque no llegaremos a atravesar dicha localidad. Antes de llegar al polígono de Río de Janeiro, nos desviamos a la derecha, en dirección Paracuellos del Jarama. Llegada la rotonda para desviarnos a la localidad madrileña, giramos a nuestra izquierda y comenzamos la dura ascensión.

Será un corto esfuerzo, pero intenso, sobre todo en su parte final. La subida nos ofrece unas vistas espectaculares sobre el aeropuerto y prácticamente toda la capital. Coronado el puerto, nos dirigiremos a Daganzo. El terreno es fácil, aunque el viento nos puede hacer jugar una mala pasada.

Tras Daganzo nos dirigimos a Alcalá de Henares, capital de la cultura y cuna de Miguel de Cervantes. Su prestigiosa Universidad jalona una de las ciudades más interesantes de España. En Alcalá el circuito puede durar lo que nosotros decidamos, debiendo tomar posteriormente la carretera que nos dirige a Camarma y Meco. Llegados a esta localidad, famosa por su prisión, por la que no llegaremos a pasar, nos dirigimos hacia Los Santos de la Humosa.

De nuevo tenemos una subida durísima, esta vez más exigente y larga que la anterior. Serán poco más de cuatro kilómetros con desniveles superiores al 12% en la segunda mitad. Las vistas sobre el valle y sobre el horizonte nos permitirá disfrutar de la ciudad desde la lejanía. Tras disfrutar de las maravillosas vistas, nos dirigimos a Anchuelo, en ligero y sinuoso descenso. Bajaremos hasta Alcalá, donde termina nuestro viaje. La posibilidad de tomar de nuevo el tren para volver a casa es algo que no debemos despreciar.

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