Segovia, destino cicloturista

La tierra del gran Pedro Delgado nos ofrece una gran variedad de paisajes y patrimonio alrededor del que practicar deporte al aire libre se convierte en un privilegio. La capital, asentada debajo de la sierra, justo en frente del pico de Peñalara y del puerto de Navacerrada, puerta de acceso natural, se asienta con toda su riqueza histórica junto al río Eresma, que fluye por la ciudad del Azobejo transportando agua a la vez que belleza. 

La riqueza paisajística de la provincia viene dada por su proximidad al Sistema Central. Sus altas montañas protegen a las poblaciones cercanas, si bien al encaramarse en la ladera norte de las mismas, el invierno es más duro que justo en la vertiente opuesta. Muchos son los puntos de acceso que separan la región de Madrid. El puerto de Los Leones (o de Guadarrama), el de Navafría -de gran belleza-, el de Somosierra -algo denostado- y el de Navacerrada, son puertas abiertas a un mundo por descubrir. Laderas repletas de pinares, pueblos recónditos con edificaciones típicamente serranas y un clima acogedor.

Para el cicloturista la riqueza está en poder recorrer todo el sur de la provincia a través de sus grandes pasos de montaña, teniendo ante sí la posibilidad de auparse en diversas atalayas desde las cuales poder divisar las zonas más bajas. Muy recomendable el puerto de Navafría, tanto por la vertiente segoviana como por la madrileña. En su localidad homónima, bien merece una parada el Chorro. También son de parada obligada localidades como Pedraza, Turégano o La Granja de San Ildefonso, un conjunto monumental muy interesante. A todos estos sitios se puede acceder en bicicleta, además en el mismo día y disfrutando de trayectos repletos de belleza. Muy recomendables también son las Hoces del río Duratón. Todos destinos al alcance del pedal.

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