El calentamiento del ciclista

El calentamiento constituye una de las partes más importantes de la actividad ciclista. Sin realizar este tipo de ejercicios preparatorios, es muy peligroso y poco recomendable cualquier práctica deportiva, más aún una en la que las piernas son el bastión principal. El ciclismo es muy duro debido precisamente a la exigencia muscular que requiere. Mantener el esfuerzo de forma constante ofrece un desgaste enorme para el que debemos estar preparados.

Se debe evitar a toda costa realizar ejercicio de forma brusca, buscando en todo momento lo progresivo. En primer lugar debido a las potenciales lesiones musculares que pueden surgir, un problema que no se debe dejar pasar por alto, ya que a medio y largo plazo nos interesa haber cuidado al máximo nuestros músculos. La ecuación es sencilla: a mayor cuidado, más respuesta darán cuando les necesitemos. Es también sentido común. Los problemas musculares, además, se suelen arrastrar durante mucho tiempo. Un tema delicado, por tanto.

Para ello hay que reservar un tiempo antes del entreno e informarse sobre técnicas que nos ayuden a estar preparados para la carga de trabajo a la que nos vayamos a ver sometidos. Dependiendo del tipo de objetivo que nos marquemos, así deberá ser el calentamiento. Es mejor que sea demasiado prolongado a demasiado corto, pero no cabe duda de que en el punto medio está la virtud, como en todos los parámetros.

El ciclismo es un deporte de fondo, pero no sólo en un mismo día, sino en el transcurso de la acumulación de esfuerzos a lo largo de periodos amplios de tiempo. Es ahí donde se notarán todas las molestias y el sacrificio. El ciclismo y el deporte son largo plazo. Las prisas, las enemigas a evitar. Tanto para evitar lesiones con previsión como para paliar la falta de la misma. Tengámoslo en cuenta.