El Angliru, la prueba del algodón

No hay otro puerto igual. Los hay más duros, aparecen subidas imposibles en varios países que intentan hacerle sombra. Pero no hay manera, la subida asturiana sigue siendo la reina de todas con cuantas sea comparada. Sus rampas, además de criminales, son constantes en lo salvaje, en lo inalcanzable. Con lluvia son un coto prácticamente cerrado a unos pocos, sin posibilidad de levantarse sobre el sillín para hacer más fuerza.  Sigue leyendo