Una ruta para tu MTB VIII: El cañón del Tajo.

Entre Cuenca, Teruel y Guadalajara nace el río Tajo. Un río que nos lleva desde el oriente de la península hasta el extremo occidente en su desembocadura con Lisboa. Hoy pretendemos recorrerlo en su tramo guadalajareño, por la zona más encañonada del mismo. Una ruta que sólo tendrá la dificultad de la longitud, y el hecho de que necesitaremos coche de apoyo. Por lo demás, el cañón del Tajo se nos ofrecerá en todo su esplendor. Hay que disfrutar.

Saldremos desde el remoto pueblo de Peralejos de las Truchas. Un pueblecito antiguo pero reformado que acoge multitud de visitantes a lo largo del año y que está bien remodelado. Saldremos por la carretera camino de Beteta, pero justo antes de llegar al Puente del Martinete, que separa Guadalajara de Cuenca, tendremos un camino a la derecha. La pista está en buen estado y la seguiremos. La tendencia será siempre descendente, por lo que el esfuerzo no será muy grande. Habremos de pedalear casi siempre, porque el descenso será poco pronunciado.

Pronto empezaremos a ver las maravillas que la naturaleza a dispuesto en esta zona. Pedaleamos entre pinares, mientras que a nuestra izquierda queda el río. El Tajo ya baja caudaloso por estos lares y ofrece unas perspectivas únicas. Llegados al kilómetro 10 tendremos la primera ascensión, si bien muy suave. Nos conduce a la paradisiaca Laguna de Taravilla. Desde allí bajaremos por un camino con gran pendiente buscando la orilla del río, que atravesamos por una reciente pasarela que nos conduce a las Casas del Salto de Poveda. Desde allí todo será un leve descenso hasta que nos encontremos con el aslfalto. Giramos a la izquierda siguiendo unos metros la carretera hasta que veamos una caseta de pescadores. Giraremos por el camino que baja a su izquierda. Ahora podremos observar al río más encajonado, con el pico de la Machorra a la derecha y los riscos de Peñalen a la izquierda.

El terreno sigue siendo llano mayoritariamente, con algún repecho a la altura del Puente de Peñalen, que queda a nuestra derecha y pasada la Fuente de la Teja. No son gran cosa y sirven para ofrecernos una vista diferente. Según nos acerquemos al final veremos los riscos más cercanos y un encajonamiento más profundo. La pista ahora desciende más claramente para llegar de nuevo a una carretera. Aquí abandonaremos el Tajo para ascender a lo alto del Cañón. Giramos a la derecha por la carretera, ahora en franca subida. Poco despues tendremos un desvío por un camino a la izquierda. Será el más pedregoso de todos y el que esté en peor estado. El ascenso no es muy empinado, y arriba nos podremos asomar al mirador desde donde observaremos el cañón del Tajo en toda su magnitud. Comprobaremos el porqué de su nombre, pues realmente es como una herida abierta en medio de la meseta, profunda y recorrida por un agua alegre y rápida.Tajo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *