La Vuelta 2016 y la personalidad perdida

Presentado el recorrido de una nueva edición de la Vuelta a España, parece que el modelo de cuestas imposibles quedó atrás, sin obviar del todo las mismas y con alguna aún coleando. Si bien los años anteriores habían sido una constante muestra de finales en subida de todos los colores en una misma edición, lo mismo va a suceder en 2016, con hasta una decena de puertos en los que estará ubicada la línea de meta. Supone casi un 50% de las etapas, porcentaje superior si dejamos de lado las dos contrarrelojes. Por lo tanto, el ciclista que quiera hacerse con el trofeo de vencedor final deberá escalar, a ser posible en los finales de etapa, ya que a esto habrán quedado reducidas las jornadas. 

Como últimamente, habrá una jornada de gran montaña, que en esta ocasión será la que haga cima en el Aubisque francés. Es inexplicable cómo con la cantidad de buenas montañas que posee la geografía española, la etapa más dura tenga que desarrollarse en tres de las últimas cuatro últimas ediciones fuera de las fronteras del país de la ronda. Es cierta la influencia de ASO, es lógico el paso de vez en cuando a Francia, pero ¿alguien imagina año tras año al Giro de Italia decidiéndose en tierras francesas como es más que posible que pase este 2016? Sin duda, una falta de delicadeza hacia los aficionados que más sienten la Vuelta, que son los españoles.

ROCASANTO BELLA AL … 214,94€

BICICLETA_ROCASANTO_BELLA_AL_BK_IN_005-405x405

Por otro lado, el paso por la cornisa cantábrica se resuelve con cuatro etapas con final en alto, todos con un patrón muy parecido, sin ofrecer nada distinto en ninguna de las etapas. Se ascienden mitos del ciclismo español como el Naranco, Lagos de Covadonga, Peña Cabarga o Aitana, que vuelve después de siete años en el dique seco. Esta vez el puerto alicantino será el punto y final competitivo de una Vuelta que tendrá su final, como es habitual, en Madrid. Todo quedará para el último puerto, un ciclismo que sólo atrae al aficionado si en los ataques están corredores como Contador, Purito, Nibali, Quintana, Valverde, Froome y compañía. De todos sólo el colombiano ha confirmado su presencia, pese a que estas etapas con rampas a balón parado no son las que mejor le van. El resto supedita su participación a cómo vaya la temporada, como es habitual.

Por tanto, ¿era necesaria esa reducción de accidentes de paso en las etapas que deberían ser las reinas para atraer mejor participación? Los JJOO marcan siempre, pero realmente la influencia no es tal. Los picos de forma que ejerzan hacia la prueba olímpica pueden afectar a un supuesto punto de forma ideal con el que correr en septiembre. Tal vez la respuesta sea hacer un recorrido con más contrarreloj, menos desequilibrio, etapas más variadas, donde haya también ocasión para los sprinters, quizás los que podrían haber dado empaque a una participación que normalmente fluye por la cercanía del Mundial. Si este año es para sprinters, ¿por qué no darles oportunidades de llevarse etapas? ¿Por qué no ofrecer alguna jornada sin terminar en alto? El argumento de los Juegos Olímpicos esconde lo que en realidad se trata de una clara falta de inspiración para este año.

En definitiva, un recorrido al que realmente le faltan alicientes y novedades realmente llamativas. ¿No es ya cansado ver puertos del estilo de la Camperona? ¿O subir los Lagos por enésima vez cuando deportivamente no funcionan? ¿No hay más puertos en Cantabria aparte de Peña Cabarga? Es allí donde se vio la gesta de Fuente Dé con Contador de protagonista. Como siempre serán los ciclistas los que hagan dura o bonita la carrera, pero parece que en esta ocasión mucha imaginación tendrán que emplear los integrantes del pelotón para hacer de esta Vuelta algo imprevisible y emocionante más allá de los últimos cinco kilómetros. Una pena.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *