Una novedosa cronoescalada a Navacerrada

El puerto de Navacerrada, muy próximo a Madrid, está altamente relacionado con el ciclismo. Desde que es una de las referencias para el practicante de la bicicleta en el entorno de la capital, Ávila o Segovia, no deja de recibir visitantes que desean huir del ruido de sus cascos urbanos para practicar deporte en un entorno absolutamente natural. El ciclismo profesional lo ha terminado de hacer conocido, mítico, a nivel mundial, con incluso equipos de élite viniendo a aprovechar la zona para realizar concentraciones en altura. 

El puerto ha recibido en numerosas ocasiones la caravana del ciclismo, la meta o el paso de los ciclistas más fuertes del momento. Desde tiempos de Bahamontes a los de Contador, pasando por los Hinault, Delgado, Ullrich, Armstrong, Aru en el último año, etc. Todos tienen alguna batalla que contar sobre esta subida, por cualesquiera de sus varias caras. La cercanía del final de la Vuelta, la dureza de sus rampas, el peso de la historia… un cóctel que ha deparado un gran espectáculo.

Últimamente se le ha añadido el apéndice de la Bola del Mundo, una subida escalofriante y durísima que corona las Guarramillas y ofrece el máximo de dureza posible en la zona. Ahí se han visto todavía más historias en su corta existencia para el mundo ciclista de élite.

Una modalidad que ha visto la montaña madrileña ha sido la de cronoescalada. En dos ocasiones se ha celebrado esta etapa con salida en las inmediaciones de Segovia (1993, con victoria para el suizo Zulle) o La Granja (2008, con victoria para Leipheimer). En ambas se ascendía por el lado segoviano, por las Siete Revueltas. Por esta vertiente incluso se ha ascendido en numerosas ocasiones, rompiendo la carrera. En dos fue final de etapa en línea, en 1998, con la batalla entre Chava Jiménez y Olano por la victoria, o en 2004, con Heras y Santi Pérez dando una exhibición de desarrollos y escalada.

En cambio, la cara más desconocida y que también ha dado mucho juego ha sido la este, la que atraviesa el puerto de Cotos. Sus rampas aquí son más comedidas y el descanso que une ambas cumbres aviva los reagrupamientos, pero ¿y si se realizase esta subida en cronoescalada? El puerto como tal (el de Cotos) no ofrece unas rampas que hoy en día puedan romper un pelotón, es por todos sabido. Su constancia en la rampa del 6% y su longitud hacen de él una subida de ritmo sostenido.

Imagen de www.cyclingcols.com

Con elementos tan vendibles y reconocidos como el monasterio de El Paular, Rascafría, o un nombre tan grande como acertado, Valle de Lozoya, denominación turística de la zona, ¿por qué no innovar con el trazado de una cronoescalada que daría opciones a todo tipo de corredores? La longitud, si tomamos el punto de inicio en Rascafría, sería de 23 kilómetros, una distancia más que razonable para una crono que combinaría a mitades tramos llanos y de subida. En total serían unos 12 de ascenso con rampas por encima del 3% y 11 que serían considerados llanos. Aquí la ventaja es que tanto antes de iniciar el puerto como después del mismo, hay tramos para que los rodadores también se impliquen.

Y no nos engañemos. En un puerto como Cotos, el rodador estará al menos en igualdad de condiciones. A no ser que un escalador esté en un estado súper que deje al resto de favoritos a un mundo. Es un puerto constante, de dureza media, con buena carretera, sin grandes curvas. En definitiva, una subida que puede ir bien a quien guste de rodar. Como cicloturista, también.

Ver track y mapa de la subida en Cronoescalada.com 

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